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miércoles, 22 de mayo de 2019

JOSÉ DE ESPRONCEDA: CANTO A TERESA

JOSÉ DE ESPRONCEDA: CANTO A TERESA
[1] ¿Por qué volvéis a la memoria mía,
tristes recuerdos del placer perdido,
a aumentar la ansiedad y la agonía
de este desierto corazón herido?
¡Ay, que de aquellas horas de alegría,
Le quedó al corazón solo un gemido,
y el llanto que al dolor los ojos niegan
lágrimas son de hiel que el alma anegan!
[2] ¿Dónde volaron ¡ay! aquellas horas
de juventud, de amor y de ventura,
regaladas de músicas sonoras,
adornadas de luz y de hermosura?
Imágenes de oro bullidoras,
sus alas de carmín y nieve pura
al sol de mi esperanza desplegando,
pasaban ¡ay! a mi alrededor cantando.
[11] Hay una voz secreta, un dulce canto,
que el alma solo recogida entiende,
un sentimiento misterioso y santo,
que del barro al espíritu desprende:
agreste, vago y solitario encanto,
que en inefable amor el alma enciende,
volando tras la imagen peregrina
el corazón de su ilusión divina.
[12] Yo, desterrado en extranjera playa,
con los ojos, estático seguía
la nave audaz que en argentada raya
volaba al puerto de la patria mía;
yo, cuando en Occidente el sol desmaya,
solo y perdido en la arboleda umbría,
oír pensaba el armonioso acento
de una mujer, al suspirar del Viento.
[42] ¡Oh! ¡cruel! ¡muy cruel! ¡Ay! yo entretanto
dentro del pecho mi dolor oculto,
enjugo de mis párpados el llanto
y doy al mundo el exigido culto:
yo escondo con vergüenza mi quebranto,
mi propia pena con mi risa insulto,
y me divierto en arrancar del pecho
mi mismo corazón pedazos hecho.
[43] ¡Oh! ¡cruel! ¡muy cruel! ¡martirio horrendo!
¡Espantosa expiación de tu pecado!
¡Sobre un lecho de espinas, maldiciendo,
Morir, el corazón desesperado!
Tus mismas manos de dolor mordiendo,
presente a tu conciencia lo pasado,
buscando en vano, con los ojos fijos,
y extendiendo tus brazos a tus hijos.
[44] Gozemos, sí; la cristalina esfera
gira bañada en luz: ¡bella es la vida!
¿Quién a parar alcanza la carrera
Del mundo hermoso que al placer convida?
Brilla radiante el sol, la primavera
Los campos pinta en la estación florida:
truéquese en risa mi dolor profundo…
Que haya un cadáver más ¿qué importa al mundo?
  1. ANÁLISIS
José de Espronceda Delgado (Almendralejo, Badajoz, 1808 – Madrid, 1842) es un estupendo escritor romántico español que la muerte arrebató en plena madurez creativa. De su vida sólo nos interesa recordar su amor fulminante y, al fin, malogrado, por Teresa Mancha, una joven que había conocido en Lisboa, en el exilio, en 1827. Tras un romance con sus altibajos, ella se casó con otro hombre en 1830. Después del regreso del exilio francés, Teresa abandonó definitivamente a Espronceda en 1838. Poco después, en 1839, ella moriría.
La obra de Espronceda es variada. En prosa: ensayo, artículos periodísticos, una novela histórica, Sancho Saldaña; en poesía nos dejó la magnífica leyenda El estudiante de Salamanca; y un variado y sugerente volumen de canciones del más puro estilo romántico, en el más noble y auténtico sentido del término). Uno de sus títulos poéticos más importantes es El diablo mundo (1840-1841, publicado por entregas), poema de largo aliento, inconcluso debido a su muerte prematura.
Estamos ante un poema filosófico y existencial, de contenido simbólico y alegórico. El hombre es un ser bueno, pero el mundo y la sociedad lo malean. Adán es el protagonista, un hombre mayor convertido en joven al que se le concede una segunda oportunidad. El canto II rompe la narración y se dedica al recuerdo dolorido de Teresa, la amada de Espronceda. En el canto III se recupera el hilo argumental y se interrumpe definitivamente en el VII y último.
Espronceda viajó y vivió en el extranjero, por lo que su conocimiento de la literatura romántica europea del primer cuarto del siglo XIX es exacto, puntual y de primera mano. La crítica considera que para componer su obra se inspiró en obras del mismo tenor de Lord Byron, Goethe, Voltaire y nuestro Calderón de la Barca. Se puede observar que estos autores nos dejaron importantes obras de tono filosófico en las que se discuten los límites de la existencia, el sentido de la vida, la difícil separación entre realidad y sueño, la frustración inherente al ser humano, el amor como fuente de felicidad y amargura, la muerte como destino final (de ahí la segunda oportunidad luciferina), la cuestión de la fe religiosa en el más allá, etc.
Observando la temática anterior, deducimos que la ambición artística de Espronceda es, pues, de gran fuste. Y la obra, inconclusa como está, es admirable y estimable. Nuestra impresión es que Espronceda no ha merecido toda la atención que merece sus magníficas composiciones. Estamos ante un poeta con unos hallazgos duraderos, con un excelente dominio de la métrica, el lenguaje y la retórica, y con una originalidad acusada. Más allá de su “Canción del pirata”, que los niños hemos declamado de memoria en las etapas infantiles de la escuela, existe un Espronceda hondo, sentido, auténtico y con gran sentido artístico.
El “Canto a Teresa” consta de 44 octavas reales (ocho versos endecasílabos de rima consonante ABABABCC) de impecable factura poética; en su conjunto, es un poema elegíaco de hondura, autenticidad y belleza. Comienza con un lamento amargo por la muerte de la amada, casi a modo de Ubi sunt? Luego recrea el nacimiento del amor, su desarrollo, parte de él a distancia, su ocaso y, en fin, la muerte difícil y no aceptada de la mujer. Las últimas estrofas se tornan más filosóficas y conclusivas y expresan, como al principio, la amargura inconsolable por el fallecimiento del amor de su vida. También se plantea el choque entre el individuo, incomprendido en su dolor, y la sociedad, o “el mundo”, que sigue adelante con sus risas y placeres. En el conjunto del canto, se observa un movimiento oscilante entre la expresión del dolor, auténtica y subjetiva, frente a una crítica del mundo, de tono sárcástico e irónico. Entre medias, las alabanzas o loas a la belleza etérea de Teresa, a sus virtudes espirituales, en un tono casi petrarquista y garcilasista, jalonan una composición elegíaca y, por tanto, dolorida.
Aquí hemos seleccionado siete octavas reales, del principio, del medio y del final; transmiten, creemos, una idea bastante completa del canto II. Comentamos a continuación sus rasgos literarios más caracterizadores.
La estrofa 1 consta de sólo dos oraciones, una interrogativa –de naturaleza retórica– y otra exclamativa. Expresan muy bien la amargura del poeta, que habla desde su intimidad herida. Los núcleos temáticos son “tristes recuerdos”, en la primera oración; y, en la segunda, “gemido” y “llanto”; son los sujetos de las oraciones respectivas. El poema nos hace ver que la amada ya está muerta y que son los recuerdos los que lo atormentan hasta más allá de las palabras, el gemido y el llanto; tal es la intensidad del dolor. Una metáfora feliz y muy expresiva nos permita ver la situación del poeta: “desierto corazón herido”; nos muestra así su vulnerabilidad y su soledad estéril.
Los verbos en presente de indicativo nos recuerdan que la experiencia es de ahora, nada del pasado, dolorosamente vigente. El poeta interpela con cierta acritud a sus recuerdos, ya que le provocan dolor. Es otro modo de transmitirnos su desesperación emocional. Otro rasgo estético muy significativo son las antítesis que aparecen en ambas oraciones; en la primera, “placer perdido” contrastan vivamente con “la ansiedad y la agonía”; es un modo de enfatizar lo que fue y ya no es. En la oración exclamativa, el sintagma “horas de alegría” se opone a “gemido y llanto”; otra vez, la felicidad pasada frente a la amargura presente. El último verso, “lágrimas son de hiel que el alma anegan”, nos presenta una metáfora personificada e hiperbolizada, que funciona casi a modo de epifonema, y que expresa vivamente el dolor inconmensurable del yo poético por la pérdida de la amada.
La estrofa 2 también ocupa los cuatro primeros versos en una oración interrogativa de carácter retórico –es decir, es un modo de afirmar— con una exclamación incrustada, que aumenta su efecto expresivo. El poeta lamenta la desaparición de las horas de “juventud, amor y ventura”: es un modo metonímico de expresar la edad optimista e irreflexiva donde todo iba bien porque debía ser así. Sin embargo, se fueron para siempre, como bien expresa la estructura del Ubi sunt? En la segunda estrofa, una poderosa metáfora personificada expresa la dicha del poeta con su amada: “imágenes de oro bullidoras” que pasaban a su lado transmitiendo alegría. Varias sinestesias (“Alas de carmín y nieve pura”) amplifican la significación poderosamente y nos permiten vislumbrar el estado de enamoramiento del yo poético. Los adjetivos epítetos abundan en todas las octavas; aquí vale la pena destacar uno especialmente hermoso y expresivo: “músicas sonoras”. El efecto de una melodía se amplifica y parece que retumba en nuestros oídos.
La estrofa 11 presenta un contenido muy distinto. Trata de expresar la comunicación del sentimiento amoroso, que recorre distancias para mantener en comunión a los enamorados. Diríamos que es una explicación de un acto de habla pragmático con consecuencias felices. Esta octava se centra en los elementos auditivos: “voz” y “canto”, formando evocadoras sinestesias: “voz secreta” y “dulce canto”: las ondas transportan la felicidad, captadas por el alma recogida, es decir, el amante en espera. Se trata de un “sentimiento” o “encanto” que, cuando llega a su receptor, el alma, se transforma en “amor” encendido. La consecuencia inmediata es que el corazón del amante vuela en la búsqueda de la amada, que ahora es “imagen peregrina”. La combinación de elementos auditivos y visuales es proporcionada y evocadora. Esta estrofa preludia y configura muy bien la poesía simbolista, a lo Rimbaud o Machado, de medio siglo después. Espronceda está abriendo campos poéticos nuevos que fertilizarán a finales del siglo XIX y principios del XX.
La estrofa 12 es ejemplo acabado del romanticismo más subjetivo y hasta ególatra: la repetición del pronombre “yo”, al principio de los versos 1 y 4 de la estrofa nos aclara muy bien el foco temático: el yo poético sumido en su melancolía, en el exilio; es un claro eco de la situación real de Espronceda en sus años de Francia. La nostalgia se ve aumentada al ver partir una nave camino de España, podemos deducir, y al sentirse solo en una naturaleza algo hostil (“arboleda umbría”). Y de nuevo una percepción auditiva metonimica (“armonioso acento”) lo transportan a la imagen de su amada, aunque sólo era “el suspirar del Viento”; las ilusiones no tienen fundamento y se frustan, dejando un rastro de tristeza amarga; esta bella personificación metaforizada nos revela su comunicación con la naturaleza y su ansiedad por la ausencia de la amada.
Las tres últimas estrofas del canto II presentan rasgos muy distintos a las anteriores: ahora son la rabia, el sarcasmo, incluso la violencia, los elementos que predominan. Las oraciones exclamativas se multiplican. El polo de significación principal es el yo poético en su penoso subsistir sin la presencia de la amada muerta. En la estrofa 42, las tres exclamaciones del verso inicial con la repetición de “cruel”, referido al fallecimiento de la mujer amada nos muestran un corazón agitado y desesperado. La repetición dos veces del pronombre “yo” y otras dos de “mi”, junto con los verbos empleados en primera persona nos revela que es de él de quien quiere hablar. Y lo que nos desea revelar es su rabia por tener que esconder su dolor desesperado (nombrado como “dolor oculto”, “quebranto”, “pena”) con dosis de rebeldía por tener que rendir tributo al mundo con una “risa” falsa. Su único entretenimiento es arrancarse el corazón hecho pedazos a la vista de todos. Se ha cansado de disimular y ofrece el espectáculo de su rabia desbordada con truculencia. El sarcasmo es evidente y chocante. Aquí podemos ver un modo de expresión muy próximo al que utilizaría Bécquer varias décadas después.
El primer verso de la estrofa 43 guarda un paralelismo casi perfecto con el primero de la anterior, lo que refuerza su carga dramática. Sin embargo, el contenido es más confuso y ambiguo. Los verbos y el determinante posesivo “tu” no sabemos si se refieren a ella, agonizando en un “lecho de espinas”, o al “corazón desesperado” del poeta. Parece que la interpretación más lógica es la que alude a ella. “Tu pecado” y “tu conciencia” parecen referirse a que la mujer abandonó al yo poético, esto es, Teresa a Espronceda. Se lo recrimina y, al tiempo, se lo persona. Entre la rabia y la cólera desbordada, lamenta la ruptura y más aún la muerte de ella. La expresión es muy dramática y plástica: “tus mismas manos de dolor mordiendo” y provocan un cierto estremecimiento lector. Las imágenes remiten a un dolor desbordado, de ella y de él, aunque por diversos motivos; ella, por morir; él, por perderla.
La última octava real, la 43, es un ejemplo perfecto de ironía y sarcasmo en dosis dramáticas. Por primera vez utiliza el verbo en primera persona del plural, cuando ya sabemos que eso no es posible, pues ella ya ha muerto. Todos los elementos parecen positivos, optimistas, felices: el “mundo hermoso” es una “cristalina esfera” que gira irradiando luz y alegría. El sol y la primavera también ayudan a este aparente estado de dicha sin fin, pues nadie lo puede detener. La exclamación “¡bella es la vida!” Da la medida de esta exaltación dichosa. Pero de repente, descubrimos los verdaderos sentimientos del yo poético cuando, en el penúltimo verso, son desvela que sólo era una “risa” ficticia que tapa su “dolor profundo”; la antítesis entre ambos sustantivos es muy viva y da cuenta del dolor irreparable. La suspensión del verso deja al lector en ascuas, como preguntándose a dónde se dirige el pensamiento del poeta.
E inmediatamente, el último verso nos presenta un sarcasmo amargo, pero irónico, pues su sentido es el contrario de la interpretación literal: “Que haya un cadáver más, ¿qué importa al mundo?” Es un modo, por parte del yo poético, de expresarnos que a él sí le importa, y mucho, pues está arrasado por el dolor de la pérdida. No todo sigue igual, no sigue la fiesta “del mundo hermoso que al placer convida”, porque, sencillamente, ella sólo es un cadáver. Y él, un alma dolorida e inconsolable.
Con el “Canto a Teresa”, Espronceda nos ha regalado un bellísimo ejemplo de elegía poética. Se han maridado perfectamente el clasicismo de la forma elegíaca, vertida en magníficas octavas reales, y un contenido romántico muy bien moldeado: intimidad subjetiva desvelada, comunión con la naturaleza, sentimientos predominando por encima de razonamientos, etc. Este canto debe figurar, sin duda alguna, entre lo más hermoso de la poesía elegíaca de la literatura universal.

miércoles, 8 de mayo de 2019

BOOKTRAILER Obras de teatro Siglo de Oro


BOOKTRAILER Obras de teatro del Siglo de Oro



https://classroom.google.com/u/0/c/ODQ4MjkyODc3NVpa/p/MzU1MjkwMTI4OTRa/details

Obras analizadas:

1. El burlador de Sevilla y el convidado de piedra de Tirso de Molina
2. El perro del hortelano de Lope de Vega
3. Tan largo me lo fiáis de Calderón de la Barca
4. Marta la piadosa y Don Gil de las calzas verdes de Tirso de Molina
5. El médico de su honra de Calderón de la Barca
6. El alcalde de Zalamea de Calderón de la Barca
7. La vida es sueño de Calderón de la Barca
8. La dama boba de Lope de Vega 
9. La dama duende de Calderón de la Barca

jueves, 19 de octubre de 2017

La metaliteratura entre música y poesía

Trabajo primer trimestre 1º Bachillerato.


Os dejo el vídeo de ejemplo metaliterario entre música y poesía.
Recordad que vuestros poemas deben pertenecer a los poetas Carlos Miguel Cortés y Jorge Rico.
Un saludo


martes, 8 de noviembre de 2016

Nivel léxico-semático

En el nivel léxico-semántico estudiamos tanto el origen y la forma de las pala­bras de nuestro idioma (cuestiones léxicas) como su significado y las relaciones de sentido que las palabras establecen entre sí (cuestiones semánticas).

1.    El léxico español

Las palabras que forman el caudal léxico de una lengua pueden clasificarse de acuerdo con diversos criterios. A continuación, os proponemos considerar dos de ellos: el origen y el procedimiento de formación.

1.1. Clasificación de las palabras por su origen

Antes de proceder a la clasificación del léxico español desde una perspectiva eti­mológica, conviene aclarar los conceptos de calco y calco semántico, fenómenos lingüísticos que afectan al nivel léxico. Por un lado, los calcos son expresiones o gi­ros que se emplean en un idioma por imitación de otro. Pensemos en la secuencia espero por ti en lugar de te espero, por influjo del inglés (I wait for you).
Por otro lado, entendemos por calco semántico la adición de significados pro­pios de una lengua extranjera a una palabra española. Así, el término casual se em­plea a veces con el significado inglés de 'informal'; agresivo (por audaz'), serio (por 'grave') o excitante (por 'emocionante') son ejemplos de calcos semánticos por in­flujo de las palabras inglesas agressive, serious, exciting.
A los calcos semánticos que difieren completamente del significado de la len­gua original se les denominan falsos amigos.

Clasificación de las palabras por su origen
Voces patrimoniales: Palabras que han existido en español desde sus orígenes y se han), mantenido siempre en la lengua oral. Por lo general, proceden del latín Cabeza (CAPITIA), colgar ( , labrar (
Cultismo: Palabras procedentes del latín o el griego, introducidas tardíamente en nuestro idioma, por vía escrita, que apenas han sufrido cambios en su forma. A veces coexisten con el correspondiente término patrimonial y forman dobletes. Ej: solitario y soltero, clamar y llamar.

Préstamos: Voces importadas de otras lenguas, generalmente en un momento de especial influjo cultural del idioma originario. Se clasifican según la lengua de la que derivan; arabismos, americanismos, anglicismos, galicismos, italianismos, germanismos…
Onomatopeyas: Palabras que se crean para imitar un sonido natural o artificial, A pesar de que se frota de signos motivados (reproducen un sonido real), no son coincidentes en todas las lenguas (así, un perro inglés ladra bof...).

Neologismos: Son términos (vocablos, acep­ciones o giros nuevos) recien­temente incorporados a la lengua para nombrar realida­des o conceptos novedosos.


1.2. Procedimientos de formación de palabras


Junto al léxico patrimonial de una lengua, hay términos que se han incor­porado al idioma en virtud de distintos procedimientos: derivación, composi­ción, parasíntesis, acronimia y acortamiento.
Los dos primeros (derivación y composición) son los fundamentales para la formación de palabras en español. El tercero, la parasíntesis, es una combina­ción de los anteriores. Estos tres procedimientos dan lugar a las llamadas fami­lias léxicas, concepto que designa a todas las palabras que tienen un mismo lexema {casa, casita, casero, caserío..?).
Antes de analizar estos procedimientos, recordaremos el concepto de fle­xión, para evitar confusiones con los mecanismos de formación de palabras ya citados.
1.2.1. Flexión
La flexión implica cambios en las palabras sin que estas varíen su significa­do léxico o su categoría gramatical. El género y el número de los sustantivos y adjetivos, el tiempo, el modo, el número, el aspecto y la persona de los verbos o el grado de los adjetivos y adverbios, se obtienen por flexión:
Ø El adverbio no admite más flexión que, a veces, la de grado: lejísimos, cer- quisima...
Ø El adjetivo tiene morfema de género, número y grado: blanco, blanca, blan­cos, blancas, blanquísimo.
Ø El sustantivo, de número y, ocasionalmente, de género: hermano, herma­na, hermanos, hermanas; mesa, mesas.
Ø El verbo admite una gran variedad de morfemas (tiempo, aspecto, perso­na, número, modo...), condensados en las desinencias (o en las formas auxiliares de las perífrasis verbales): canto, cantabais, cantarán, habían can­tado, se puso a cantar.
Con la flexión construimos todas las formas posibles de una misma palabra.
1.2.2. Derivación
La derivación es un procedimiento mediante el cual podemos crear nuevas pa­labras uniendo al lexema un morfema facultativo (también llamado, por ello, de­rivativo). Los morfemas facultativos pueden ser de tres tipos:
Ø Prefijos, situados delante del lexema\ precocinado; recubrir...
Ø Sufijos, colocados tras el lexema: cocinero, cubrimiento... Pueden ser:
Ø Sufijos apreciativos. Incorporan una valoración personal al valor expresa­do por el lexema. Este tipo de sufijos no altera la categoría gramatical del le­xema base: abuelo / abuelete.
Ø Sufijos no apreciativos. Alteran el significado de la base léxica y con fre­cuencia también producen un trasvase de categorías: nación / nacional/na­cionalismo / nacionalista. De este modo, los sufijos no apreciativos pueden nominalizar, adjetivar, verbalizar o adverbializar el lexema base.
Ø Infijos, situados entre el prefijo y el lexema, o entre el lexema y el sufijo: pa- necito, hombrecillo... Son meros elementos de apoyo estructural, ya que no aportan prácticamente nada al significado de las palabras.


FORMANTES LATINOS
Antepuestos al lexema
Pospuestos al lexema
Formante
Significado
Ejemplo
Formante
Significado
Ejemplo
a-, ad-
proximidad
adosado
-aceo
pertenencia
crustáceo
ab-
separación
abstemio
-al, -ar
pertenencia
familiar
ante-
anterior
antepalco
-arlo
relación con
secretarlo
bi-, bis-
dos (veces)
binomio
-ble
posibilidad pasiva
bebible
circum-
alrededor
circunvalación
-cida
que mata
homicida
co-
con
colaborar
-ción
acción y efecto
dirección
ex-
que ya no es
excéntrico
-cola
que cultiva
oleícola
extra-
fuera de
extramuros
-cultura
cultivo
piscicultura
infra-
por debajo
infravalorar
-ducclón
que conduce
deducción
inter-
entre
intermedio
-tero
que lleva
mamífero
intra-
dentro
intravenoso
-forme
en forma de
cuneiforme
multi-
mucho
multiforme
-fugo, -a
ahuyenta
ignífugo
omni-
totalmente
omnipotente
-or
agente
actor
post-, pos-
después de
posmodernismo
-oso
abundancia
lluvioso
pre-
antecede
predicción
-paro
que pare
ovíparo
pro-
en lugar de
procónsul
-pedo
con pies
cuadrúpedo
retro-
hacia atrás
retrotraer
-peto
que se dirige a
centrípeto
sub-
bajo
subcontrata
-sono
sonido
unísono
super-
sobre
superávit
-tad, -dad
cualidad
bondad
trans-;tras-
mas allá de
trasatlántico
-ura
cualidad
frescura
ultra-
más allá de
ultraísmo
-tor, -sor
agente
progenitor
viz-, vice-
en lugar de
vicedirector
-triz
agente
actriz
yuxta-
al lado de
yuxtaposición
-voro
que come
Herbívoro

1.2.3. Composición
La composición supone la unión de dos o más lexemas para formar una nueva pala­bra: catalejos, parabrisas... También se consideran palabras compuestas las formadas por dos morfemas independientes: aunque, porque... La composición admite numerosas variantes: sustantivo con sustantivo, adjetivo o verbo (aguanieve, mediodía, abrelatas), dos adjetivos {sordomudo), dos verbos (quitaipón), adverbio con verbo o adjetivos (bien­venido, siempreviva), dos cardinales (veintidós), cardinal con sustantivo (;milbojas), etc.

Por otra parte, diferenciamos cuatro tipos de composición, según el grado de unión de las palabras:

Ø     Sinapsia: Consiste en la unión de dos sustantivos mediante una preposición: se trata del procedimiento habitual de complementación del nombre, solo que en los casos en que se ha producido una cierta lexicalización del compuesto: cama nido, guerra civil, pájaro carpinte­ro, cuento chino
Ø     Disyunción: Se dan los procedimientos sintácticos de la aposición o de la complementación directa mediante un adjetivo. La lexicalización del compuesto parece superior a la de la sinapsia, pero aún no se han soldado gráficamente en la escritura los dos términos. Ejemplos: franco-prusiano, falda-pantalón
Ø     Contraposición: Representa un grado más elevado de unión gráfica que la disyunción, pues los dos elementos que participan en ella se escriben unidos por un guión. reloj de arena, conejillo de Indias, estre­lla de mar,
Ø     Yuxtaposición: Consiste en la fusión gráfica total de los elementos participantes en el compuesto, así como su lexicalización. Ej: correveidile, tiovivo, robaperas
1.2.4. Parasíntesis
Se trata de un procedimiento de creación de palabras mediante la adición a un lexema de, al menos, otros dos componentes. Existen dos tipos de palabras para­sintéticas:

a. Parasíntesis por composición (lexema+lexema+sufijo)
Consiste en la unión de composición y derivación en un mismo término: sietemesino, altisonancia... En un sentido estricto, sólo son parasintéticas si las correspondientes derivada o compuesta no existiesen de forma independiente: así, sietemesino es parasintética porque no existen ni *sietemés ni *mesino. En cam­bio, paracaidista no sería parasintética, porque la correspondiente compuesta (paracaídas) sí existe. Así, paracaidista sería, sencillamente, la derivada de una compuesta.
b.Parasíntesis por derivación (prefijo+lexema+sufijo)
También hablamos de parasíntesis cuando se crea una palabra mediante la adi­ción simultánea a un lexema de un prefijo y un sufijo, siempre que las correspon­dientes derivadas previas no existan (de existir, se trataría-simplemente- de palabras doblemente derivadas): desalmado (no existen los derivados *almado o * desalma), aniñado, enterrar, atontado, etc.
1.2.5 Acronimia
La acronimia es el procedimiento por el que creamos palabras a partir de las le­tras o de las sílabas iniciales (excepcionalmente, también las finales, como en el ca­so de BANESTO, Banco Español de Crédito) de otras palabras. Es conveniente distinguir los acrónimos de las siglas:
Ø      Acrónimos. Aquellas palabras formadas a partir de distintas iniciales que leemos sin recurrir a deletrearlas: Renfe, Ave, láser, radar, INRI...
Ø      Siglas. Implican la necesidad de deletrear el conjunto (pueden escribirse se­paradas por puntos): UGT, TVE, ONU, DVD, ONG...
1.2.6 Acortamiento
El acortamiento consiste en reducir una palabra mediante la pérdida de al­guna de sus letras o sílabas: cine {cinematógrafo), moto {motocicleta), profe {pro­fesora). Con frecuencia, se trata de un recurso propio del registro coloquial. En algunas ocasiones, sin embargo, la palabra acortada desplaza a la completa, de manera que se amplía su uso también al registro formal (tal es el caso, por ejem­plo, de cine).
Podemos distinguir tres tipos de acortamiento:
Ø     Por aféresis
Ø     Pérdida al principio de la palabra. psicología> sicología
Ø     Por síncopa
Ø     Pérdida en el interior de la palabra, Nativ¡dad> Navidad
Ø     Por  apócope
Ø     Pérdida al final de ¡a palabra. grande> gran

1.3.  Las expresiones fraseológicas


Las lenguas poseen un gran número de expresiones fijas, denominadas modis­mos, frases hechas, lexías complejas o locuciones. Es conveniente conocerlas para en­riquecer nuestro vocabulario. Las encontramos cuando se combinan varias palabras que funcionan como oración o elemento oracional, y cuyo sentido no se corres­ponde con la suma de sus significados: de tomo y lomo, echar leña al fuego, con el co­razón en la mano, Irse por los cerros de Ubeda
Así, en frases como Me he metido en la boca del lobo o Mi empresa va viento en popa no se deben entender en un senado literal, sino que adquieren un significa­do específico asociadas a otras, en este caso concreto, los de exponerse sin necesi­dad a un peligro' y 'prosperar'.En muchas ocasiones se hace necesaria la ayuda del contexto comunicativo para poder interpretar su significado.
Podemos establecer dos tipos fundamentales de locuciones:
Ø               Lexías complejas. Se trata de varias palabras que, a pesar de escribirse separa­das, forman un grupo fónico sólido: de manera que, por el contrario, mesa camilla... La composición por sinapsia o disyunción pertenecen a este grupo de lexías complejas.
Ø              Lexías textuales. Se originan por la lexicalización de una oración; es el caso de las llamadas «frases hechas», refranes, etc: No hay mal que por bien no venga; A buenas horas, mangas verdes. Las lexías textuales se pueden originar por diversos motivos:
a.      Expresiones fácilmente deducibles por su sentido literal: Has puesto el dedo en la llaga; Lo pasamos de cine.
b.      Frases hechas que necesitan de la situación comunicativa para ser interpretadas correctamente: Tiene muchos pájaros en la cabeza; Cumple las normas a rajatabla.
c.      Construcciones que exigen determinados conocimientos tanto lingüísticos co­mo culturales: No hay moros en la costa; Tiene un ojo a la virulé; Han conver­tido la investigación en una caza de brujas...
d.      Los refranes. Desde hace siglos expresan el saber popular de modo conciso: De tal palo, tal astilla; Quien mal anda mal acaba.

2. Semántica del español

Hasta ahora hemos analizado y clasificado las palabras siguiendo criterios for­males. En este apartado las estudiaremos atendiendo a sus significados y a las re­laciones semánticas que establecen entre sí.

2.1 Campos semánticos y campos asociativos

Las palabras que conforman un idioma pueden agruparse atendiendo a su sig­nificado en campos, cuya elaboración depende del criterio de clasificación que se elija:
ØCampo semántico: conjunto de palabras que poseen algún rasgo mínimo de significado en común {sema). Por ejemplo, podemos agrupar términos como mesa, aparador, ropero, gabán, etc., en virtud de que todos ellos poseen un se­ma común: 'mueble'.
ØCampo asociativo: grupo de palabras que establecen relaciones significativas que no aparecen claramente en su definición, por ejemplo: locutor, radio, ca­dena, anuncio, programa, etc., son realidades relacionadas por su vinculación a los medios de comunicación.
2.2 Fenómenos semánticos
Se alude con este concepto a los distintos resultados de la relación entre los sig­nificantes y los significados de diversas palabras.
·    Hiperonimia e hiponimia
Con estos conceptos se intenta jerarquizar los significados. Así, el significado de un hiperónimo incluye todos los semas de un hipónimo. Por ejemplo, la pala­bra vivienda es hiperónimo de apartamento o chalet. Ambos términos serían cohipónimos entre sí.
Algunos hipónimos pueden ser hiperónimos de otras palabras: perro es hipóni­mo de animal e hiperónimo de caniche, chiguagua... De esta manera, se jerarqui­zan los significados de una lengua mediante la construcción de redes léxicas.
·  Sinonimia
Significante A distinto Significante B: almanaque/calendario
Significado A igual Significante B:
Catálogo que comprende los meses del año

Ø      Total o conceptual: Igualdad de significados en todos los contextos: morir/ fenecer.

Ø      Parcial o contextual: Igualdad en algunos casos: pesado/aburrido.

Ø      Correferencia: Igualdad dentro de un texto dado: Lorca / el poeta granadino.

·     Antonimia:

En este caso, se establece una relación de oposición de significados:
Significante A distinto  significante B
Significado A  opuesto  a significado B

Ø     Antónimos graduales
Entre los antónimos hay términos intermedios: frío/calor; blanco
Ø     Antónimos complementarios
No existe término intermedio: soltero/casado; vivo/muerto.
Ø     Antónimos recíprocos
Los antónimos se necesitan mutuamente, para que exista uno ce:- existirel otro: comprar/vender;padre/hijo.

Clasificación de los antónimos según la forma de su creación

Ø     Antónimos     gramaticales
Ø     Se forman con prefijos: moral/inmoral; aparecer/ desaparecer.
Ø     Antónimos léxicos
Ø     Se trata de lexemas diferentes: guapo / feo; subir/bajar.

·       Homonimia :  Varias palabras distintas comparten significante:
o    Significante A es igual a Significante B  (vino / vino)
o    Significado A es distinto a Significado B ( verbo venir / sustantivo bebida)
Homófonos (Tienen el mismo sonido). Ej: baca / vaca; de / dé; halla / haya si se es yeísta; casar/caza ren el caso de hablant-es seseantes o ceceantes
Ø                    Homógrafas (suenan y se escriben igual). Ej:   Suenan y se escriben vino (sustantivo) / vino (verbo venir); per: igual (preposición) / para (verbo parar)
·     Polisemia:  Una palabra posee diversos significados:
Significante  A

echar
Significados


Al
• Hacer que una cosa vaya a parar a alguna parte.

A2
• Deponer a uno de su empleo o dignidad.

A3
• Brotar y arrojar las plantas sus raíces.

A4
• Salirle a una persona o a un irracional cualquier complemento natural de su cuerpo

A5
• Juntar los animales machos con las hembras para su generación.

A6
• Inclinar, reclinar o recostar.

A7
• Dar, repartir.

A8
• Suponer o conjeturar el precio, distancia, edad, etc., que nos son desconocidos


Recursos retóricos del plano léxico- semántico
Es interesante recordar que muchas de las figuras re­tóricas que se emplean en los textos donde está presen­te la función poética (literarios o no), se basan en relaciones de índole semántica: así ocurre con la personificación, el símil y, sobre todo, con la metáfora y la metonimia.
Significados connotativos y denotativos
Las palabras, con el tiempo, van adquiriendo nuevos significados. A partir de un significado inicial, objetivo y común para todos los hablantes (significado denotativo) pueden desarrollarse otros nuevos significados por asocia­ción, subjetivos y no necesariamente comunes para todos los hablantes (significados connotativos).